Cape Town merece mucho más de dos días, pero si tu itinerario solo te da 48 horas antes de volar al siguiente capítulo del viaje, esta es la manera de aprovecharlas — es, de hecho, la lógica detrás del primer capítulo de Southern Africa.
Día uno: altura y costa
Empieza temprano en el teleférico de Table Mountain, antes de que lleguen los grupos grandes — la vista de 360° sobre la ciudad y el Atlántico es, sin exagerar, una de las mejores del continente. Desciende a media mañana hacia Camps Bay para un almuerzo frente al mar, y cierra la tarde en las playas de Clifton, donde el atardecer detrás de los Doce Apóstoles es el mejor cierre posible para el primer día.
Reserva el teleférico con anticipación y ve a primera hora — el viento puede cerrar la operación por la tarde, y las vistas despejadas de la mañana rara vez decepcionan.
Día dos: la Península completa
Dedica el segundo día completo al circuito de la Península — Chapman's Peak Drive es uno de los tramos costeros más espectaculares del mundo, seguido de la colonia de pingüinos de Boulders Beach y, al final del camino, el Cabo de Buena Esperanza. Regresa por la tarde para una cena de cierre en el Victoria & Alfred Waterfront, con los mercados artesanales y los barcos entrando al puerto como telón de fondo.
Si tuvieras una hora más
Zeitz MOCAA, el museo de arte contemporáneo africano dentro de un antiguo silo de granos en el Waterfront, merece al menos una hora si el arte te interesa — es de los mejores museos de su tipo en el continente y queda a pasos de donde probablemente termines cenando.
Dónde comer sin desperdiciar tiempo
Para no perder horas decidiendo, nuestras reservas de cierre en esta ruta son La Colombe en Constantia (si quieres el nivel más alto de cocina, entre viñedos), Pier en el Waterfront (si prefieres no moverte de la zona del puerto), o Imhoff Farm en Kommetjie, de camino de regreso del circuito de la Península — un almuerzo relajado de granja con vistas al mar.


